Este breve artículo, presenta el libro “La Proluna según Boris Cristoff, testimonio, crítica y ampliaciones” que se ha publicado recientemente en Amazon y que puede consultar en este enlace.
Acerca de la Proluna
La Progresión Lunar Natural (PLN) o Proluna, es una técnica de progresión domal, basada en adjudicarle siete años de vida del nativo a cada sector (o casa).

Esta cronometría, fue maquetada por Boris Cristoff en la segunda mitad de la década de los sesenta, del siglo pasado.
Originalmente está basada en la teoría de las edades y su correspondencia con los astros estructurada desde la Astrología Rosacruz y presente en libros como “El mensaje de las estrellas” de Max Heindel.
Boris Cristoff publicó dos libros acerca de este método en la década de los noventa, bajo los títulos: “La Proluna y “La predicción astrológica por el método de Proluna”, con una serie de conclusiones y prácticas, pero esos trabajos no resultaron tan sencillos de aplicar para el estudiante o el aficionado a la disciplina.
Luego Fernando Ruiz Guarín, publicó su libro: “Curso de Proluna” que es una aproximación más sencilla y concisa.
Mi intención en este trabajo, es distinta.
Desde ese punto de partida, la idea es realizar en primer término un testimonio (así se iba a denominar el curso que dicté en 2022), para enterar al participante acerca de la dinámica histórica de los acontecimientos que rodearon a Boris Cristoff por esos años y luego, se terminó desembocando en una crítica al modelo que, sin embargo; finaliza con una serie de aportes producto de la práctica de consulta.
Para finalizar, transcribo la introducción que da inicio al libro:
La Proluna según Boris Cristoff
Introducción
El trabajo que está leyendo es el producto de una mezcla entre la transcripción -como siempre caótica de mi parte-, de un curso de Proluna que dicté en el año 2022, sumado a la organización parcial del material y la documentación que generé durante estos años de práctica.
Lo que comenzó como un testimonio de las experiencias vividas con Boris Cristoff que es el padrino (con amplios derechos) de Proluna, se vio luego rápidamente tamizado entre críticas, ampliaciones, propuestas, diálogos y diversos intercambios a lo largo de los años.
Por tanto y más allá de las críticas que observará en el trabajo; debo reconocer que no conozco otro practicante que esté tan cerca de montar un sistema completo de su autoría, tomando algunos retazos de otros astrólogos y eso es lo primero que hay que establecer.
Es muy fácil destruir y criticar, pero pocos con el espíritu de Boris Cristoff se aventuraron en llegar al punto de rubricar toda una técnica que transformó la dinámica de consulta en los últimos cincuenta años.
Le adelanto que, durante las clases, mis críticas -que se las trasladé personalmente, vale aclarar- no van en desmedro ni un ápice de su esfuerzo por compartir sus razonamientos y facilitar el camino de quienes vinimos detrás.
Son contados con los dedos de una mano en este tema, quienes abren “su libro” para contribuir al conocimiento en general y Boris Cristoff, fue uno de ellos.
Este trabajo entonces trata de honrar ese espíritu desde la humildad de un practicante que tiene algunos frutos para ofrecer a quienes están en el camino.
El tono coloquial de muchos párrafos proviene de la memoria viva que rodeaba al Montevideo esotérico en el que me formé y que cada seis de enero en la calle Beyrouth en casa de Boris, festejábamos el día del astrólogo.
También es verdad que no estuve en muchas ocasiones de ese festejo al que puntualmente me invitaba, pero me fue suficiente acudir a algunas reuniones de la primera época (hasta el año 1989 más o menos), para darme cuenta del fervor de las discusiones contraponiendo técnicas y lanzando hipótesis como luego nunca más presencié.
Por último, diré que, aunque mi perfil provenía “de la vereda de enfrente”, Boris nunca tuvo una rémora ni una crítica personal sobre “los otros esotéricos”; sino que siempre estaba dispuesto a discutir y contraponer todo el material que este humilde practicante le llevaba en forma de preguntas incómodas.
Así las cosas, entre el usted, Boris y yo; trataremos de mantener viva la llama del intercambio en la medida de nuestras posibilidades.
Seguramente estimado lector, verá en este trabajo un sesgo de egotismo de mi parte, por lo que primero van las disculpas del caso; pero le aclaro que este egotismo es indispensable para enfrentar a un astrólogo de la talla del búlgaro que vivía en Montevideo, en el barrio de Punta Gorda.
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