{"id":1799,"date":"2023-10-20T20:41:17","date_gmt":"2023-10-20T20:41:17","guid":{"rendered":"http:\/\/artagaveytia.com\/web\/?p=1799"},"modified":"2023-10-21T15:39:12","modified_gmt":"2023-10-21T15:39:12","slug":"las-dudas-del-calibre","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/artagaveytia.com\/web\/las-dudas-del-calibre\/","title":{"rendered":"Las dudas del calibre"},"content":{"rendered":"\n<p>En nuestro equipaje para entender &#8220;Las dudas del calibre&#8221;, tendremos que recordar la experiencia de aprender a andar en bicicleta, luego evaluar una hip\u00f3tesis inquietante de Arthur Koestler, mientras nos apuramos a entrar en una sala de partos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-essential-blocks-table-of-contents\"><div class=\"eb-parent-wrapper eb-parent-eb-toc-4dfh3bk \"><div class=\"eb-toc-4dfh3bk eb-toc-container eb-toc-not-collapsible eb-toc-initially-not-collapsed eb-toc-is-not-sticky eb-toc-not-scrollToTop    \" data-scroll-top=\"false\" data-collapsible=\"false\" data-hide-mobile=\"false\" data-sticky=\"false\" data-scroll-target=\"scroll_to_toc\" data-copy-link=\"false\"><div class=\"eb-toc-header\"><div class=\"eb-toc-title\">Tabla de contenidos<\/div><\/div><div class=\"eb-toc-wrapper   \" data-headers=\"[{&quot;level&quot;:3,&quot;content&quot;:&quot;La brisa en el rostro&quot;,&quot;text&quot;:&quot;La brisa en el rostro&quot;,&quot;link&quot;:&quot;la-brisa-en-el-rostro&quot;},{&quot;level&quot;:3,&quot;content&quot;:&quot;El hor\u00f3scopo secular&quot;,&quot;text&quot;:&quot;El hor\u00f3scopo secular&quot;,&quot;link&quot;:&quot;el-hor\u00f3scopo-secular&quot;},{&quot;level&quot;:3,&quot;content&quot;:&quot;Atrapando una biograf\u00eda&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Atrapando una biograf\u00eda&quot;,&quot;link&quot;:&quot;atrapando-una-biograf\u00eda&quot;},{&quot;level&quot;:3,&quot;content&quot;:&quot;Las dudas del calibre&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Las dudas del calibre&quot;,&quot;link&quot;:&quot;las-dudas-del-calibre&quot;}]\" data-visible=\"[true,true,true,true,true,true]\" data-delete-headers=\"[{&quot;label&quot;:&quot;La brisa en el rostro&quot;,&quot;value&quot;:&quot;la-brisa-en-el-rostro&quot;,&quot;isDelete&quot;:false},{&quot;label&quot;:&quot;El hor\u00f3scopo secular&quot;,&quot;value&quot;:&quot;el-hor\u00f3scopo-secular&quot;,&quot;isDelete&quot;:false},{&quot;label&quot;:&quot;Atrapando una biograf\u00eda&quot;,&quot;value&quot;:&quot;atrapando-una-biograf\u00eda&quot;,&quot;isDelete&quot;:false},{&quot;label&quot;:&quot;Las dudas del calibre&quot;,&quot;value&quot;:&quot;las-dudas-del-calibre&quot;,&quot;isDelete&quot;:false}]\" data-smooth=\"true\" data-top-offset=\"\"><div class=\"eb-toc__list-wrap\"><ul class=\"eb-toc__list\"><li style=\"padding-bottom:10px\"><a href=\"#la-brisa-en-el-rostro\">La brisa en el rostro<\/a><\/li><li style=\"padding-top:10px;padding-bottom:10px\"><a href=\"#el-hor\u00f3scopo-secular\">El hor\u00f3scopo secular<\/a><\/li><li style=\"padding-top:10px;padding-bottom:10px\"><a href=\"#atrapando-una-biograf\u00eda\">Atrapando una biograf\u00eda<\/a><\/li><li style=\"padding-top:10px;padding-bottom:10px\"><a href=\"#las-dudas-del-calibre\">Las dudas del calibre<\/a><\/li><\/ul><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La brisa en el rostro<\/h3>\n\n\n\n<p>El arte de andar en bicicleta depende de una variable que se denomina equilibrio. Claro, dicho as\u00ed, parece que estamos en presencia de una experiencia impersonal y meramente descriptiva de los mecanismos cin\u00e9ticos propios de tal actividad. <\/p>\n\n\n\n<p>Me gustar\u00eda evocarlo en este art\u00edculo en t\u00e9rminos de experiencia para establecer nuestra analog\u00eda con el oficio astrol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Para aprender a andar en bicicleta, al principio alguien nos ayudaba a mantener el equilibrio sujetando el asiento desde atr\u00e1s de tal manera de no caernos hacia un lado; \u00bfrecuerda el consejo de mirar hacia delante y no a los pies? Entonces sujet\u00e1bamos el manillar con fuerza y sin embargo a baja velocidad lo mov\u00edamos instintivamente de un lado a otro para sostenernos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, nuestro asistente en el asunto nos da \u00e1nimo y vamos aumentando -peligrosamente- la velocidad mientras el titubeo del manillar disminuye levemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya estamos andando con una mezcla de v\u00e9rtigo y miedo, mientras nuestro gu\u00eda pasa de caminar r\u00e1pido a correr para seguirnos como soporte. A su vez, mientras nos da indicaciones, nos ofrece su invaluable apoyo moral en el desaf\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de un buen rato de pr\u00e1ctica dividido generalmente en algunos d\u00edas, se produce un momento m\u00e1gico:<\/p>\n\n\n\n<p>Qui\u00e9n nos ayuda, en un acto de arrojo cuasi \u00e9pico; mientras corre detr\u00e1s nuestro, suelta el asiento en secreto y se produce el milagro: Dominamos el arte del equilibrio cicl\u00edstico y con ello cambia inmediatamente nuestro estatus y ahora somos oficialmente ciclistas y por tanto tenemos el derecho de disfrutar de nuestro dominio y nueva habilidad, con todos los beneficios que esto ofrece.<\/p>\n\n\n\n<p>Discretamente dejaremos de lado la cantidad de veces que nos ca\u00edmos por exceso de confianza o dominio del arte del pedal y lentamente vamos afinando el asunto hasta procurarnos el placer de -por ejemplo- sentir la brisa en el rostro mientras pedaleamos lentamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno; Ud. ver\u00e1, a m\u00ed con el montaje e interpretaci\u00f3n de una carta natal me pasa m\u00e1s o menos lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me acomodo en mi bicicleta astral, subo primero con el empeine el pedal que voy a pisar luego -\u00bfse acuerda?-, as\u00ed me impulso levemente con la otra pierna y listo; a rodar.<\/p>\n\n\n\n<p>Reconozco que el manillar ya no titubea tanto por estos tiempos, aunque s\u00e9 que de alguna manera en cada viaje que hago por una carta, las t\u00e9cnicas depuradas que aplicaba anta\u00f1o con mayor destreza, se han ido relegando debido a los treinta y nueve a\u00f1os de andar paseando y observando paisajes.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, a\u00fan, al apoyar el pedal luego de subirlo, hago algo que tengo incorporado y que se llama -suena sofisticado, \u00bfverdad?- <em><strong>rectificar la hora de nacimiento<\/strong><\/em>. Prefiero -de forma modesta- calcular a qu\u00e9 altura voy a poner el pedal para empujar de tal manera de empezar el paseo y esto lo hago pregunt\u00e1ndole a mi consultante algunas cosas de su pasado para afinar mi calibre.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El hor\u00f3scopo secular<\/h3>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Arthur_Koestler\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Arthur Koestler<\/a> es un autor h\u00fangaro que a\u00fan tiene la facilidad de ponerme a pensar cada vez que lo vuelvo a leer y espec\u00edficamente para este art\u00edculo &#8220;Las dudas del calibre&#8221;, su hip\u00f3tesis del hor\u00f3scopo secular vuelve una y otra vez sobre el asunto de la vinculaci\u00f3n del momento del nacimiento como par\u00e1metro obtener datos sobre un sujeto cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p>Un buen d\u00eda, se le ocurri\u00f3 realizar su autobiograf\u00eda y comenzarla hablando desde su propio hor\u00f3scopo, un hor\u00f3scopo basado en los acontecimientos mundiales que sucedieron el d\u00eda de su nacimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos a asomarnos a su idea:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Marx sosten\u00eda que el hombre es un producto de las circunstancias sociales. La astrolog\u00eda que el hombre depende de las circunstancias c\u00f3smicas. Yo creo que ambas proposiciones son v\u00e1lidas; de aqu\u00ed surge la idea del hor\u00f3scopo secular.<\/p>\n\n\n\n<p>El procedimiento para trazar el hor\u00f3scopo secular es muy simple. Lo \u00fanico que tuve que hacer fue ir a las oficinas [\u2026] y pedir que me mostraran el ejemplar del d\u00eda siguiente a mi nacimiento, hecho que ocurri\u00f3 el 5 de septiembre de 1905.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 entonces a la siguiente conclusi\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>El reloj que hab\u00eda marcado la hora de mi nacimiento tambi\u00e9n anunciaba el fin de la era del liberalismo y del individualismo, de esa civilizaci\u00f3n de dura competencia y sin embargo de facilidades, que hab\u00eda logrado conciliar, gracias a un ins\u00f3lito contrato, amable y cruel, el eslogan de la \u00absupervivencia de los m\u00e1s aptos\u00bb con el de laissez faire, laissez aller (dejar hacer, dejar pasar).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed tiene estos razonamientos compactados en un excelente video de hace unos a\u00f1os:<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Arthur Koestler | El hor\u00f3scopo secular | imaginantes*\" width=\"970\" height=\"546\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/M6zw6qSzJJA?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>Mientras desvariamos nuestras cavilaciones acerca de las sincron\u00edas y los paralelismos mirando para afuera por la ventana de la habitaci\u00f3n del hospital, la parturienta est\u00e1 modificando su postura dec\u00fabito lateral, es decir, acostada &#8220;de lado&#8221; a otra que se denomina dec\u00fabito supino, es decir &#8220;volcada&#8221; boca arriba.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no lo hace de forma consciente; es puesto que se prepara para pujar y se lo digo por experiencia, debemos apurarnos ahora; va siendo momento de vestirnos con nuestra t\u00fanica sin olvidar las fundas para los zapatos, tapaboca y lavarnos las manos para asistir a la ceremonia del verdadero montaje de una carta natal que sucede en la sala de parto, donde todo comienza a decretarse.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Atrapando una biograf\u00eda<\/h3>\n\n\n\n<p>La precisi\u00f3n del &#8220;cu\u00e1ndo&#8221; del pron\u00f3stico astrol\u00f3gico se obtiene mediante diversas t\u00e9cnicas de cronometr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas ellas dependen de la precisi\u00f3n de la hora del nacimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, se sostiene que la hora a utilizar coincide con el corte del cord\u00f3n y no con el alumbramiento, puesto que en ese momento se cambia el campo de influencia del cielo (\u00bf?) sobre el nativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de los innumerables regalos que tengo como padre, he tenido la suerte de presenciar los cuatro partos de mis hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres inducciones y una ces\u00e1rea.<\/p>\n\n\n\n<p>Escapemos sin embargo a la an\u00e9cdota personal para centrarnos en el instante mismo de &#8220;la foto del cielo&#8221;<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de la sala de partos usualmente encontramos un obstetra, un neonat\u00f3logo, un anestesista, dos o tres auxiliares, la madre que es el centro de toda esta maravilla del asunto y a su lado -si la suerte lo permite- un espectador privilegiado: el padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace algunos siglos y con algunas variantes en los protagonistas de la ceremonia, eventualmente en el caso de familias adineradas, se convocaba en una antesala o dentro mismo del recinto en forma adicional al astr\u00f3logo de corte.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llanto del reci\u00e9n nacido, nuestro profeta hist\u00f3rico, observaba &#8220;la estrella que se levanta&#8221; y entonces pod\u00eda confeccionar el hor\u00f3scopo digamos, de primera mano.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de nuestra familia, padre y astr\u00f3logo estaban ensamblados en la misma persona; pero, por cuestiones hospitalarias que Ud. seguramente entender\u00e1, no pod\u00eda yo aparecerme con un comp\u00e1s y una ballestilla tratando de calcular el \u00e1ngulo por la ventana, as\u00ed que no me quedaba m\u00e1s remedio que recurrir al reloj en mi mu\u00f1eca que, al fin y al cabo -como Ud. sabe-, sigue siendo un instrumento de medici\u00f3n astrol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el asunto y en esas cuatro oportunidades, mi artefacto estaba minuciosamente calibrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Bien; la madre ya termin\u00f3 la fase que se denomina &#8220;de dilataci\u00f3n&#8221;; ahora inicia el tramo &#8220;de expulsi\u00f3n&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos todos listos -eso es f\u00e1cil de decir para m\u00ed que soy solamente el donante- y empieza el alumbramiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando \u00e9ste queda completo, los dos principales protagonistas (madre y beb\u00e9), est\u00e1n unidos por el cord\u00f3n umbilical.<\/p>\n\n\n\n<p>El astr\u00f3logo mira la hora y sin embargo resiste la tentaci\u00f3n de grabarla en su mente.<\/p>\n\n\n\n<p>El cord\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed a\u00fan, pulsante.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya con cierta estabilidad del beb\u00e9, se procede a &#8220;clampear&#8221; es decir a colocar dos pinzas en el cord\u00f3n umbilical y luego de unos minutos desde el alumbramiento, se procede a cortar el cord\u00f3n y con ello se decreta el nacimiento. El astr\u00f3logo mira la hora y por tanto ya la puede anotar para luego imprimir la carta natal.<\/p>\n\n\n\n<p>En todas las ocasiones y por lo que conozco hay un reloj en la sala de partos.<\/p>\n\n\n\n<p>El obstetra usualmente lo tiene enfrente, en la cabecera de la camilla de parto.<\/p>\n\n\n\n<p>Alg\u00fan auxiliar, el neonat\u00f3logo; pero en la mayor\u00eda de los casos el propio obstetra &#8220;canta&#8221; la hora para que se anote en la ficha que luego ser\u00e1 transcripta en la partida de nacimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, el obstetra lo que mira, es el reloj al <strong><em>alumbramiento<\/em><\/strong>, y claro, roguemos porque no est\u00e9 muy <em>adelantado o atrasado<\/em>, aparte que no le falten bater\u00edas o algo as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>El astr\u00f3logo, se mantiene a la espera para marcar el suyo al <strong><em>corte del cord\u00f3n<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En la partida figurar\u00e1 una hora. Sin embargo; el astr\u00f3logo tendr\u00e1 otra.<\/p>\n\n\n\n<p>Bien; me dir\u00e1 que la diferencia es muy peque\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>El corte del cord\u00f3n est\u00e1 asociado desde hace muchos a\u00f1os al llamado: <a href=\"http:\/\/www.scielo.edu.uy\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1688-12492011000300003\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">&#8220;Clampeo tard\u00edo del cord\u00f3n umbilical&#8221;<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Leamos brevemente uno de los tantos estudios acerca del tema:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>El pinzamiento de cord\u00f3n umbilical es una maniobra que se realiza en la tercera etapa del trabajo de parto, entre el nacimiento y el alumbramiento, marca el final de la circulaci\u00f3n fetoplacentaria y del intercambio gaseoso a ese nivel, dando paso a un proceso fisiol\u00f3gico de adaptaci\u00f3n cardiopulmonar. El momento del clampeo del cord\u00f3n umbilical tiene implicancias directas en cuanto a la redistribuci\u00f3n del flujo sangu\u00edneo placentario desde la placenta al reci\u00e9n nacido&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>El promedio de tiempo de cese del latido del cord\u00f3n umbilical fue de <strong><em>2 minutos 39 segundos \u00b1 2 minutos 27 segundos.<\/em><\/strong> Siendo el rango de m\u00ednimos y m\u00e1ximos de <strong><em>32 segundos a<\/em><\/strong> <em><strong>8 minutos 24 segundos<\/strong><\/em> respectivamente. Todos los reci\u00e9n nacidos aumentaron su peso corporal, el promedio fue de 91,5 g \u00b1 45,3 g, con un rango de m\u00e1ximos y m\u00ednimos de 37 g a 203 g. Se observ\u00f3 que la ganancia de peso se produjo en mayor porcentaje en el primer minuto de vida (80% en los primeros 30 segundos y 90% al final del minuto), luego se observaron oscilaciones hasta completar 100% en el tiempo restante.<\/p>\n<cite>http:\/\/www.scielo.edu.uy\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1688-12492011000300003<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Tres minutos <strong><em>m\u00ednimo<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso es lo que recomienda la ciencia hoy en d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>A ver qu\u00e9 tal me fue con mis hijos:<\/p>\n\n\n\n<p>1 &#8211; 14:30 hora de la partida \/ 14:26 hora real<\/p>\n\n\n\n<p>2 &#8211; 19:45 hora de la partida \/ 19:52 hora real<\/p>\n\n\n\n<p>3 &#8211; 20:00 hora de la partida \/ 20:01 hora real<\/p>\n\n\n\n<p>4 &#8211; 23:50 hora de la partida \/ 23:56 hora real<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo le parece que en los cursos de astrolog\u00eda que se dan sobre rectificaci\u00f3n aparte de las eruditas elucubraciones t\u00e9cnicas, deber\u00eda ense\u00f1arse el asunto del clampeo tard\u00edo? <\/p>\n\n\n\n<p>No le quiero abrumar; pero si el obstetra todav\u00eda observa al reci\u00e9n nacido cian\u00f3tico, sus tres minutos de promedio se extienden como m\u00ednimo, otro tres m\u00e1s y en la maniobra, retira la pinza que est\u00e1 pr\u00f3xima al reci\u00e9n nacido y bombea manualmente la sangre hacia el beb\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las dudas del calibre<\/h3>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, el oficio astrol\u00f3gico nos impone rapidez, por no decir apuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Rapidez para levantar una carta.<\/p>\n\n\n\n<p>Rapidez para emitir un pron\u00f3stico, para aplicar una t\u00e9cnica o para emitir un juicio cualquiera apoyados en la imagen de la carta natal que tenemos frente a nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya; todo ya. Ahora. <\/p>\n\n\n\n<p>Y Quir\u00f3n, la cabeza del drag\u00f3n y Ceres; porqu\u00e9 no.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso nos llenar\u00e1 de dudas luego, porque no estuvimos en el momento preciso para mirar el horizonte. Esas son tambi\u00e9n las dudas del calibre.<\/p>\n\n\n\n<p>Ver\u00e1; yo extra\u00f1o la brisa en el rostro arriba de mi bicicleta astrol\u00f3gica camino a la la ceremonia de un parto.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica que suena en la habitaci\u00f3n contigua a la sala en ese preciso momento, el caos controlado de las maniobras que se parecen m\u00e1s una coreograf\u00eda llenas de di\u00e1logos, ruidos, dolores, risas y llantos; el olorcito particular del reci\u00e9n nacido; la alegr\u00eda y lo m\u00e1gico de un momento \u00fanico que implica la bienvenida de una nueva vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y enterarme mirando por la ventana si afuera llueve o hace calor.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece improbable como sostiene Koestler, que nuestro astr\u00f3logo de la antig\u00fcedad no tomara todos los elementos circundantes en cuenta haciendo uso de sus sentidos y esperara con paciencia a la verdadera separaci\u00f3n del campo de madre respecto del reci\u00e9n nacido para sumergirse en los designios de esa nueva vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos privilegios est\u00e1n reservados a aquellos que, al usar lo m\u00e1s posible sus sentidos, entienden perfectamente el uso adecuado del calibre para rectificar el punto de partida de una vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello un buen comienzo es simplemente imaginar c\u00f3mo ser\u00eda la atm\u00f3sfera alrededor de nuestro consultante cuando desembarc\u00f3. Al fin y al cabo, el cielo lo atrap\u00f3 en ese momento firm\u00e1ndolo por toda su existencia.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>Si le interes\u00f3 este art\u00edculo, aguardo sus comentarios m\u00e1s abajo en esta entrada o puede escribir un email utilizando el formulario de la pesta\u00f1a <a href=\"http:\/\/artagaveytia.com\/web\/contacto\/\" data-type=\"page\" data-id=\"8\">Contacto<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En nuestro equipaje para entender &#8220;Las dudas del calibre&#8221;, tendremos que recordar la experiencia de aprender a andar en bicicleta, luego evaluar una hip\u00f3tesis inquietante de Arthur Koestler, mientras nos apuramos a entrar en una sala de partos. 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