La noticia de la muerte del Papa Francisco, da origen a este artículo y para entender el signo del Papa, debemos dar un rodeo primero por los alcances culturales de la relación entre el cielo y la tierra de la mano de la Astronomía Cultural. Más adelante en nuestro camino, los entretelones de los astrólogos con el poder de turno quedarán expuestos de la mano de un esotérico siniestro como José López Rega. Apenas tendremos tiempo en nuestro periplo, para asistir a un breve comentario del obispo de Auxerre a comienzos del siglo XIV; todo esto mientras evaluamos los símbolos del poder en las cartas natales de los últimos jefes de la Iglesia. Si le parece, podremos comprar algo de fruta y verdura en Roma en la feria de Campo de las Flores, acompañados de un personaje singular, para continuar -son pocas cuadras, no se preocupe-, hasta la plaza de San Pedro.
Luego de todo este ajetreo, tendremos el derecho a preguntarnos si estamos delante de una mera coincidencia o hay algo más.
Astronomía Cultural
En Astronomía Cultural existen dos ramas básicas que delimitan el alcance de la disciplina.
La primera y tal vez la hermana mayor para la academia, es la Arqueoastronomía que se dedica al estudio de los elementos materiales que, a lo largo de la historia de la humanidad, conectaron el cielo con la tierra.
Desde la orientación de un Zigurat mesopotámico, pasando por Stonehenge; los rastros son innumerables y constituyen un patrimonio valioso del pensamiento mágico con el que nuestros antepasados construían un puente entre los dos planos.
La hermana menor de esta ciencia que cuenta con mi especial afecto; se denomina: Etnoastronomía.
Ella contiene los relatos orales y los textos de las elucubraciones que, durante siglos tejieron diferentes creencias de la relación entre el cielo y la tierra.
En esas habitaciones, se hospeda nuestra vieja disciplina astrológica asomando cada vez que se la invoque, acompañando los destinos y las costumbres, transformándose y adaptándose constantemente.
Lo que resultará interesante, es evaluar cómo las distintas versiones del poder, usaban (¿o usan?) la vieja ciencia de los astros para tomar decisiones.
El brujo del general
Hace un par de años, culminé un ensayo sobre la influencia de José López Rega en el último mandato del General Perón en Argentina, hacia 1974.
López Rega, apodado “El brujo” operaba detrás del escenario político, valiéndose de las efemérides astrológicas para sugerirle -con menor suceso- a Perón de hacer o no hacer algunas cosas durante ciertos días; situación que cobró mayor relevancia cuando Estela Martínez llegó a la magistratura alcanzando niveles inverosímiles en su actividad.
A poco más de cincuenta años de aquel tiempo, algunos comentarios agresivos provenientes del vecino país, evidenciaron que las llamas del enfrentamiento político están lejos de apagarse y usted verá, estoy algo grande para complicarme con esos avatares que sacudieron a la Argentina primero y luego por extensión a la pequeña comunidad astrológica en el Uruguay.
Esta era mi única intención ya que, los viajes de López Rega a Montevideo (y a Río Grande do Sul), son muy valiosos acerca de las relaciones del pensamiento mágico con el poder y cómo terminaron inexorablemente incidiendo en los destinos de ese período convulsionado de nuestros vecinos.
Así que esperaremos unos años más para presentar este asunto; mientras tanto no tendremos problemas si nos remontamos en el tiempo a otro vector de la conjunción entre el poder y la Astrología, así que vamos a asistir a un monólogo -algo triste- que el excelente novelista e historiador Maurice Druon pone en boca de Hélie de Talleyrand-Périgord por el año 1330.
El obispo de Auxerre
…Mi madre estaba segura de que yo sería Papa. Me lo dio a entender más de una vez, por eso me obligó a tomar la tonsura cuando tenía seis años, y consiguió de Clemente V, que le dispensaba una intensa y sincera amistad, que me inscribiesen inmediatamente como novicio papal, en estado de recibir beneficios. ¿Qué edad tenía cuando me llevó ante el pontífice? «Señora Brunissande, que vuestro hijo, a quien bendecimos especialmente, pueda alcanzar, en el estado que habéis elegido para él, las virtudes que cabe esperar de su linaje, y que se eleve rápidamente hacia los más altos cargos de Nuestra Santa Iglesia.» No, no tendría yo más de siete años. Me nombró canónigo de Saint-Front; mi primera sotana. Hace casi cincuenta años… Mi madre me veía Papa. ¿Era ambición maternal, o en verdad era una visión profética como la tienen a veces las mujeres? ¡Ah! Creo que nunca seré Papa. Y sin embargo… sin embargo, en el momento de mi nacimiento Júpiter estaba en conjunción con el Sol, en una hermosa culminación, signo de dominio y de reinado en la paz. Ninguno de los restantes cardenales aparece marcado por tan hermosos augurios. Mi configuración es bastante más promisoria que la de Inocencio el día de la elección. Pero veamos… un reino en la paz, un reino en paz; pero ahora estamos en guerra, en tiempos difíciles y tormentosos. Mis astros son demasiado bellos para los tiempos que vivimos: los de Inocencio, que hablan de dificultades, de errores, de derrotas, convenían más a este sombrío período. Dios armoniza a los hombres con los momentos del mundo, y convoca a los Papas que convienen a sus designios, y a éste le encomienda la grandeza de la gloria, y al otro la sombra y la caída…
De cómo un rey perdió Francia – Maurice Druon (Libro VII de la colección: Los reyes malditos).
Es muy interesante constatar que, como sucede con otras culturas, muchas veces se elegía a determinada persona por sus cualidades celestes.
De esa manera se aseguraba -según el arte astrológico- una buena ventura para quién estuviese sentado en el sillón de Pedro, ¿verdad?
Asumiremos que este método de inclinar el colegio cardenalicio en favor de uno u otro candidato, ha quedado en el pasado; pero antes de acudir en auxilio del cardenal Farrell que oficia mientras escribo estas líneas de camarlengo*, me gustaría sacarme las dudas revisando si de alguna manera, la posición de Júpiter o su reino en Sagitario, forman parte de las últimas configuraciones.
El símbolo del poder
Comencemos -a modo de cuenta atrás- por el papa Francisco:

Una buena coincidencia, ¿no le parece? Francisco tenía el Sol conjunto a Júpiter. Parece que este astro destaca su importancia en este tema no solamente por la mera cercanía sino que el Sol le pertenece, puesto que en este nacimiento, viene en Sagitario.
Debe ser una mera casualidad; tal vez en la carta de su antecesor Benedicto XVI, el asunto jupiteriano quede cerrado, veamos:

Bueno; aquí Júpiter asciende y está exaltado en Piscis (o en su domicilio nocturno, como prefiera llamarle). A su vez Sagitario rige el meridiano. Pero como dos casos pueden ser simple coincidencia, vamos hacia atrás y miremos al papa polaco Juan Pablo II:

Júpiter culmina en el meridiano emplazado en Leo junto a su hermano Neptuno. Estoy empezando a sospechar que puede existir algún departamento astrológico dentro del Vaticano que, -como en el caso del Dalai Lama- asesore al colegio en el momento de seleccionar al candidato. Para evadir este asunto, dejaré de lado la peligrosa hipótesis de Juan Pablo I (y su Júpiter en el sector XII), porque ello me llevaría a pensar que utilizaron a Albino Luciani con otros fines que exceden este artículo; debido a su posición crítica respecto de los asuntos turbios de la banca del Vaticano.
Terminemos con nuestras dudas y coincidencias endebles, saltando hacia atrás y revisando la carta de Pablo VI, así conseguiremos ver cómo Júpiter no se encuentra en un emplazamiento cercano al Sol y por tanto, nuestros razonamientos serán meros desvaríos:

En fin, ya ve; no logro desvincular el asunto jupiteriano cada vez que miro un pontífice. ¿Será que el obispo de Auxerre, nos confesaba coloquialmente alguno de los procesos a tomar en cuenta para elegir al jefe de la Iglesia?
El signo del Papa
La relación entre la Iglesia de Pedro y la Astrología en Europa ha pasado por muchísimos avatares a lo largo de los siglos. Desde la convivencia pacífica, hasta la expulsión de esta última, con múltiples vaivenes cada vez.
Muchos integrantes ilustres de la Iglesia pagaron con su vida por pensar distinto y sin embargo mantuvieron hasta la hoguera su convicción de la relación entre los astros, lo divino y lo humano.
Tal vez el ejemplo que prefiero es el de Giordano Bruno y, ya de paso si está por Roma; le sugiero se vaya un jueves a la feria de Campo de las Flores, puesto que verá en medio de la plaza y entre el bullicio del comercio de los feriantes, la imagen imponente del astrólogo en medio; totalmente integrado con el pueblo -como él quería- en el lugar en el que fue ejecutado por la Iglesia durante febrero de 1600.

En esa ciudad hay señales por todas partes para quién quiere mirar.
Si camina mirando el pavimento de la plaza de San Pedro, para su sorpresa verá los doce signos del Zodíaco con un reloj solar.
Aquí nuevamente aparece la Arqueoastronomía con sus señales.
Me gusta imaginar que, mientras el camarlengo organiza administrativamente las exequias que darán luego al proceso de sucesión; detrás de las puertas del colegio, tal vez hagan un llamado discreto -faltaba más- al practicante del arte astrológico, para que prepare los temas de los candidatos, de tal manera de asesorarse respecto de una buena opción.
León XIV
He actualizado el artículo hoy 12 de mayo, luego de la elección del nuevo Papa.
La hora no tiene suficiente fiabilidad, pero en función de este escrito me ha parecido interesante dejar su diagrama:

Si le ha interesado “El signo del Papa”, aguardo sus comentarios más abajo o puede escribir un email utilizando el formulario disponible en la pestaña: Contacto
Todos los diagramas fueron construidos utilizando el software de Astrodienst AG.
Las imágenes son de mi propiedad.








Desde Perón en Argentina nuestra política está manchada de magia negra. La astrología fue secundaria. Milei con su hermana forma también una prueba de ello. Hay que pensar solamente es sus mantras para verlo. “Volveré y seré millones”, Evita; “Zapatillas sí, libros no”, Perón; La motosierra de milei es mucho más peligrosa.