Marzo se aproxima en el calendario, entonces es momento -finalmente- de escribir tal vez, una de las historias más trepidantes de consulta que he visto. Para entender “Una dirección infernal”, debemos dar algunos rodeos que nos ubicarán con la vista correcta desde nuestro palco, con dirección al escenario del destino.
En primer lugar, visitaremos brevemente una pequeña ciudad italiana para asistir a una historia que conmovió a Dante Alighieri, del que tendremos poco espacio para hacer algunas anotaciones biográficas mínimas, pero necesarias.
Una vez que dejemos Rávena, embarcaremos hacia el siglo XIX para ver cómo Sepharial -nuestro héroe astrológico de turno-, compila la obra de Antonio Borelli que, finalmente quedará impresa en un presagio de consulta cuyo origen será un inocente estacionamiento de un colegio de Montevideo.
Nota importante: Debido a la repercusión mediática que este caso tuvo hace unos años, he cambiado todas las variables posibles, (nombres, fechas, lugares); preservando el fondo de la historia.
La ciudad de la tentación
Hoy en día, Rávena se encuentra a unos ocho kilómetros de la costa del Adriático pero, en el tiempo de nuestra historia es decir, hacia el 1285, esta ciudad tenía costa sobre ese mar.
Su importancia en tiempos medievales fue tal, que para el año 708 y debido a que Rávena era la capital de los dominios bizantinos en Italia, su obispo (luego arzobispo) tenía una importancia política y religiosa equiparable en la zona a la del Papa en el Vaticano. Esta ciudad y su autoridad eclesiástica, eran a menudo, respaldadas por el emperador bizantino.
Cinco centurias después, nacía allí Francesca de Rímini, hija de Guido da Polenta; quién sería príncipe de la ciudad a partir del año 1275.
Ese mismo año, nuestra protagonista en este párrafo, con 16 años de edad aproximadamente, se casa con Gianciotto Malatesta de Rímini, debido a los intereses de su padre Guido que, conseguía así, la alianza final para acceder al principado de la ciudad.
Usted verá, Gianciotto no era precisamente un muchacho muy agraciado físicamente y aparte era cojo de nacimiento, debido a una malformación. A todo esto le sumaba un carácter violento, lo que terminaba conformando una combinación -digamos- compleja para la agraciada Francesca.
Resulta sin embargo que Gianciotto tenía un hermano menor de nombre Paolo cuyo apodo era “el bello”; curioso, ¿no?
Bueno; como siempre estoy corto de espacio, le diré que tiempo después y en ausencia de Gianciotto, Paolo y Francesca se encontraron casualmente leyendo la historia de Lancelot y Ginebra, apartados de los demás, dándose el primero de muchos besos.

Francesca da Rimini, de William Dyce, obra de 1837.
Lo que siguió fue un apasionado romance gobernado por la lujuria, finalmente cercenado por el engañado Gianciotto; quién pasó eficientemente a su hermano y a su mujer por el cuchillo hacia la posteridad.
El rastro de la lujuria
La historia de los cuñados lujuriosos impresionó fuertemente a Dante Alighieri y plasmó en la Divina Comedia una especie de alegato acerca del pecado de la Lujuria, otorgando sin embargo, alguna clemencia a la hora del castigo.
En el texto supremo de Dante, el pecado capital de la Lujuria se considera el menos ofensivo de los siete. Por ello, a excepción de los virtuosos paganos del círculo anterior (Limbo), los pecadores de este círculo recibían un castigo relativamente leve. Al dejar que la lujuria los guiara constantemente por la vida, día y noche, en el Infierno; esta condición (parece una especie de adicción), se manifiesta ahora como el torbellino que los obliga a moverse eternamente sin permitirles detenerse a descansar.
El autor desea expresar de alguna manera, que es una suerte de situación inevitable a sus causantes cuya premura, no pueden gobernar.
Tal vez esta condición de alguna clase de perdón, tenga que ver con la historia del propio Dante con Beatrice y cómo vivió de alguna manera atormentado en ese amor imposible.

Dante y Beatrice, por el pintor prerrafaelita Henry Holiday, que imagina el encuentro entre Dante y Beatrice en el puente de Santa Trinidad.
Finalmente diremos que la muerte sorprendió a Dante justamente, en Rávena.
Me gustaría hablarle de cómo el poeta afirma haber nacido bajo los tiempos de Géminis y otros asuntos astrales que se deslizan en la Divina Comedia*; sin embargo ya tenemos la documentación necesaria y nos espera en la sociedad teosófica de Madam Blavatsky, un astrólogo ocultista inglés de nombre Walter Gorn Old, más conocido en su tiempo bajo el seudónimo de Sepharial.
La técnica del monómero
Sepharial se arroja de lleno a la parte más esotérica de la Astrología aproximadamente desde 1886/1887.
Este autor reproduce, edita, transcribe y recopila toda clase de material que permita pronosticar sucesos, basado fundamentalmente en los sistemas simbólicos.

En la misma sociedad teosófica, pero con un perfil distinto, Paul Christian copiará fielmente el famoso Calendario Tebaico en su libro “El hombre rojo de las Tullerías”, del que aún se puede encontrar alguna versión y le dejaré al lector la referencia para que pueda seguir esa pista por si le interesa**.
En mi caso, debo resistir la tentación de extenderme aquí sobre el Calendario Tebaico. Hay que volver sobre los estudios de Sepharial. En su búsqueda encuentra un autor del siglo XVII de nombre Antonio Borelli.
Don Antonio ha copiado a su vez un calendario del tipo monómero muy interesante.
Este calendario atrapó mi atención desde siempre; no tanto por su rigor como por lo sugerente de sus textos.
Diré por último en esta instancia que, se denomina en Astrología monómero (o mirogénesis, si prefiere utilizar el término de Augusto Bouché Leclerq en “Astrología Griega”), a las diferentes listas -hay varias- de grados simbólicos en donde se asigna una historia -o una imagen- a cada grado zodiacal y estuvieron muy de moda en los tiempos de Sepharial, para salpicar levemente el siglo XX, mientras su práctica se perdía -seguramente-, debido a lo críptico de los presagios.
Como ya tengo el documento que necesito en mi maleta y casi es marzo aquí en Uruguay; todos los estudiantes -y sus padres- se preparan para un nuevo año de enseñanza.
El estacionamiento del colegio
Hay varios lugares comunes en los centros de enseñanza en donde alumnos, maestros, profesores y padres; comparten diferentes momentos, ya sea para dejar a sus hijos a la hora de la entrada, llevarlos de vuelta al salir, etc.
Así, particularmente el estacionamiento de los vehículos siempre se convierte en un verdadero desafío a esas horas.
En algunos casos es donde los padres de los alumnos de una misma clase intercambian saludos, alguna noticia o un comunicado rápidamente; pero esto se da más a menudo a la salida, porque a la entrada a primera hora de la mañana por ejemplo, estamos todos apurados en nuestras tareas.
Y más en el caso de mi consultante Beatriz de unos cuarenta y dos años de edad en 2019, que tiene que dejar a sus dos hijos que ya comenzaron secundaria, con doce y trece años respectivamente.
Todos tuvimos nuestra etapa frenética ¿verdad? de la primera hora de la mañana, ya nos vestimos, preparamos, cargamos las mochilas, el almuerzo y salimos con los minutos justos.
Usted verá, Beatriz es algo más que conocida -no sé si decir amiga- de Laura. Ella también lleva a sus dos nenas al mismo colegio y la camaradería entre los cuatro chicos se ha vuelto inevitable.
Así como las breves conversaciones entre Laura y Beatriz en la mañana.
Esta situación se repite cuando unos van a la casa de los otros a estudiar. Así que Beatriz y su esposo Alberto, Laura y su esposo Pablo, tienen una especie de amistad unida por sus hijos.
A esto se suma que ambas familias viven a pocas cuadras de distancia en el barrio de Malvín en Montevideo.
Es verdad que Pablo -el esposo de Laura-, ya un poco más grande -aunque no lo aparenta- cercano a sus cincuenta años, a veces lleva a las nenas claro, si Laura no puede.
Y sí; también es verdad que a veces Pablo y Beatriz se quedan hablando unos minutos a la entrada.
Esos estacionamientos abiertos también tienen la desventaja de la intemperie.
Cuando llueve; uno no puede conversar al aire libre, se tiene que meter en un auto para protegerse.
Es una contrariedad, pero bueno; que le vamos a hacer. Es probable que en el auto de Pablo o de Beatriz, ellos hablen de los asuntos de sus hijos; digo yo, ¿no?
Le tengo que dejar porque me voy a la consulta con Beatriz mientras el 2019 avanza.
El presagio de Don Antonio
Veamos a continuación la carta de de Beatriz, levantada con el software de Astrodienst AG:

Como verá, ya la multicitada Proluna (PLN) para los cuarenta y dos años de Beatriz, transita a conjunción sobre el Saturno “suelto” dentro del tema, por lo que hago el pronóstico astro lógico, de una circunstancia particular en la biografía de contracción y usando un poco del Tratado de Astrología de Alpherat, sé que esta condición repercutirá en el medio social, debido a que el astro transitado rige el sector XI.
Una interpretación de rutina; nada más.
Eso sí, antes de terminar y a modo de juego (mis consultantes no tienen más remedio que aceptar mis desvaríos); le leo el monómero de Borelli para el paso de seis a siete grados de Libra, representado en el diagrama con la flecha en rojo. Se calcula una simple Dirección Primaria avanzando el Sol un grado por año en el sentido del Zodíaco para emitir una historia particular a la que el nativo asistirá en el año que está por venir, es decir entre el 2019 y el 2020:
Un hombre desnudo en el acto cayendo de una roca a un lago. Indica a una persona de naturaleza susceptible y débil, fácilmente llevada lejos y propensa a ser atraída a su destrucción por la intervención del sexo opuesto. El nativo puede alcanzar una posición alta en la vida, pero sea cual sea su posición, corre el riesgo de una caída prematura. Que se fije en la seducción del mundo. Es un grado de CAÍDA.
Mi consultante, médica de profesión es una mujer discreta le diré. Toma toda la información de la entrevista y nos saludamos virtualmente, hasta la siguiente sesión que, en su caso; usualmente es de un año calendario.
Las consecuencias del confinamiento
Como el lector recordará, desde el 2020 nuestras rutinas se vieron alteradas por el desembarco del COVID.
La coreografía diaria se truncó ya desde los primeros meses del año y cada uno de nosotros pasó a una especie de “prisión domiciliaria” con algunas pequeñas excepciones.
Gente que tenía sus costumbres -y sus pecados-, quedaron atrapados o más bien suspendidos y puestos en pausa.
Hasta los amantes furtivos, quedaron en pausa.
Todos los centros de educación han quedado cerrados y las clases se dictan en forma virtual.
Para octubre, se abre una pequeña ventana que permite que algunos estudiantes puedan -con las precauciones del caso- reunirse (con la distancia prudente, ¿recuerda?) en un lugar ventilado para retomar de alguna forma una nueva normalidad en los grupos de estudio.
El encuentro deseado
Beatriz y Pablo viven un romance extra matrimonial apasionado desde el 2018.
Nadie sabe de esto y la clandestinidad, aumenta -lógicamente- la lujuria.
La cercanía de los domicilios en donde de forma alternada desatan su pasión, no hace más que echar leña al fuego.
Pero el 2020, ha puesto en suspenso esta adicción según el razonamiento del Dante.
Los amantes no pueden reunirse y aguardan cada uno en su casa con su familia, sin tener en el horizonte el momento ansiado.
Ahora está llegando octubre.
Laura, la mujer de Pablo va a trabajar saliendo con precaución de su casa, temprano en la tarde, sólo por unas horas. Alberto, el esposo de mi consultante Beatriz, ya está en su oficina con el horario reducido, pero presencialmente al fin.
Entonces y, por primera vez; los hijos de las dos parejas se reunirán en la casa de Laura y Pablo por pocas horas, más para conversar de sus asuntos que para estudiar y salir un poco del confinamiento.
Beatriz deja a sus dos hijos en la casa de sus amigos en Malvín y regresa avisándole a Pablo que en su casa, está todo listo.
Pablo se ha organizado desde hace tiempo para este momento; así que con la ayuda de las sustancias químicas que aseguren su rendimiento íntimo para un par de horas, marcha lentamente en su auto hacia la casa de Beatriz para el encuentro luego de largos meses.
Estaciona su auto a una cuadra de la puerta de la casa de Beatriz y apura el paso por los cien metros que distan del encuentro con su amante.
Don Antonio amartilla su monómero para disparar.
Una dirección infernal
Ante la presencia del juez de turno y con el primer informe del forense, la escena queda liberada.
Pablo ha tenido un infarto masivo de miocardio en el lecho de Beatriz y pese a los esfuerzos de reanimación de mi consultante con su destreza y entrenamiento, fallece de forma fulminante.
Durante esos minutos en un largo tiempo presente en el que Beatriz tiene que comunicar lo que ha sucedido; Laura, Alberto y los hijos de ambas parejas se enteran de forma brevemente confusa del asunto, volviendo a la casa en donde la desgracia se ha presentado, vestida de engaño y lujuria.
Imagino al Dante haciendo de abogado frente al Diablo, tratando de redimir a Pablo mientras baja al primer círculo del Infierno.
Vuelvo a ver a Beatriz a finales del 2021.
Es -lógicamente- una mujer rota y le llevará años recomponerse en su viaje y si; su vida social ha estallado en mil pedazos.
Asumo que la historia acerca de la Lujuria más como adicción que como pecado, no le ayudará; pero no tengo otra medicación a mano para el trance.
Ella; a diferencia de Francesca de Rímini, ha tenido que quedarse para sufrir su Infierno en el peor de los escenarios que es aquí, en la Tierra.
Si le ha interesado esta historia, aguardo sus comentarios más abajo en esta entrada o si prefiere, puede escribir un email utilizando el formulario disponible en la pestaña: Contacto
Notas
*L’aiuola che ci fa tanto feroci, volgendom’ io con li etterni Gemelli,
tutta m’apparve dà colli a le foci;
poscia rivolsi li occhi a li occhi belli.
Paraíso, canto XXII, 151-154.
**https://www.fuocosacro.com/pagine/articoli/nef1.htm








Me encantó!
Muchas gracias Rosina. Un abrazo.