Los verbos del cielo

Los verbos del cielo

Para profundizar en nuestro artículo Los verbos del cielo, es deseable postular algunos conceptos acerca de los espacios que nos provee la Astronomía Cultural respecto de las limitaciones del dogma astrológico actual.

Los verbos del cielo

Por una cuestión de preferencia, siempre me ha gustado la acepción del vocablo griego λóγος (logos) bajo las variantes de las lenguas romances como el latín vulgar (siempre enfrentado a su hermano preferido y mimado el latín clásico), que definen este término como verbo.

Así nuestra vieja y desgastada Astrología puede ser asimilada como los verbos del cielo, no solamente en tanto las intenciones que los dioses tienen para con nosotros; sino porque me permiten escaparme de la “historia oficial” horoscópica con su reglamentación y límites.

Ese margen es fundamental no tanto en cuanto al oficio que se las ingenia para solventar una consulta profesional, aplicando las mismas herramientas como ya he contado en este artículo, sino cuando tuve la ocasión durante años de contemplar el cielo nocturno acompañado para contar sus historias.

Esta circunstancia afortunadamente continúa en menor medida aún cuando escribo estas líneas.

Con ese salvoconducto a la libertad en mi carpeta de relatos que me permite la Astronomía Cultural, puedo emprender el viaje hacia una constelación menor; pero para ello me aseguraré -a riesgo de ser reiterativo- que mi lector tenga en su mochila un concepto astronómico firme, puesto lo necesitará en la travesía.

Una constelación imbatible

En el cielo nocturno, aparte de los astros (visibles e invisibles) que utilizamos a diario en Astrología, existen otros cuerpos.

En algunos casos están agrupados desde nuestra imaginación formando constelaciones o asterismos. Para no extendernos en este punto que se distancia del rumbo previsto aquí, diremos que los asterismos son “asambleas de estrellas” que no cuentan con un reconocimiento “oficial”.

También para otros pueblos de la antigüedad, los espacios “vacíos” (sin estrellas) representan parte de una imagen complementada por otras estrellas visibles de diferente magnitud, formando un todo que le da volumen a la visión de ese espacio del cielo.

En este párrafo en particular nos referiremos a una clasificación de estrellas que se denominan “circumpolares“.

Leamos una definición:

Una estrella circumpolar es una estrella que, vista desde una latitud dada en la Tierra, nunca se pone, es decir, nunca desaparece bajo el horizonte debido a su proximidad a uno de los polos celestes. Las estrellas circumpolares son, por lo tanto, visibles desde dicho lugar durante toda la noche, todas las noches del año y serían siempre visibles durante el día también si no fuera por el efecto del resplandor del Sol.

https://es.wikipedia.org/wiki/Estrella_circumpolar

Entonces comprendemos que estas estrellas diferentes en el hemisferio Norte o en hemisferio Sur; están siempre presentes y por tanto, las historias que cuentan también lo harán.

Podríamos preguntarle por ejemplo en tiempos del antiguo Egipto al Libro del Día y el Libro de la Noche:

El Libro de la Noche comienza el relato cuando (la diosa) Nut se ha tragado al Sol y éste ha desaparecido detrás de las montañas de Occidente. Ahí comienza su viaje nocturno en el cuerpo de la diosa, el cual resulta invisible a los ojos humanos. En las horas de la noche la barca es remolcada por varios dioses que forman el séquito de Ra y se identifican con las estrellas perennes, “estrellas que no conocen abatimiento”.

Egipto, el espejo del cielo (I. M. Martín, R. González)

Por otra parte y para el hemisferio Norte el Alfa de la Osa Mayor es de categoría circumpolar; así que apreciemos esta historia desde la mitología helénica:

Calisto era una cazadora perteneciente al cortejo de Artemisa, diosa de la caza, para lo cual había hecho el obligatorio voto de castidad. Sin embargo, Zeus se enamoró de ella y, para seducirla, adoptó la forma de Artemisa o, según algunas pocas versiones, de Apolo. Calisto terminó quedando embarazada.

Para evitar que la aventura llegase a oídos de su celosa esposa Hera, Zeus transformó a Calisto en una osa. Pero Hera lo descubrió y pidió a Artemisa que disparase a la osa durante una cacería, y la diosa cazadora lo hizo. Sin embargo, Ovidio cuenta que Artemisa disparó sus temibles flechas a Calisto después de que Hera la transformase en osa porque la joven había incumplido su voto de castidad.

Higino relata que Artemisa sorprendió a Calisto bañándose en un río y advirtió que su vientre había crecido. Artemisa le preguntó el motivo y Calisto, a quien Zeus había seducido bajo la forma de la diosa, replicó que era culpa suya. Artemisa, enfadada por la respuesta, la transformó en osa y la expulsó de su cortejo.

En cualquier caso, Calisto murió debido a esta intriga, pero para salvar a su hijo, Zeus la transformó en la constelación de la Osa Mayor, otorgándole así la inmortalidad. Arcas, el hijo de Calisto, fue dado por Zeus a la pléyade Maya para que lo criase.

https://es.wikipedia.org/wiki/Calisto_(mitolog%C3%ADa)

Pero como el lector seguramente sabrá, yo tengo acceso a las historias de los cielos del Sur; así que tomaré un sendero hacia otro relato más cercano a mi espectáculo nocturno.

La huella permanente

Los tehuelches fueron un antiguo pueblo indígena de la Patagonia chilena. Comparten con muchas comunidades del sur de América un relato acerca de nuestra principal constelación circumpolar que, curiosamente figuró en la cartografía del hemisferio Norte hace miles de años antes que el movimiento de precesión la ocultara sobre el horizonte.

Veamos la versión tehuelche del asunto*:

Según las historias, la Cruz del Sur representa las pisadas de un ñandú en su huida hacia el sur de Chile. Por años, los habitantes de este pueblo habían querido atraparlo, sin embargo, escapaba a la mínima presencia de los humanos. Una de las armas que usaban para cazarlo eran las boleadoras, piedras grandes envueltas en bolsitas de cuero, que estaban atadas hasta en tres correas.

Tras una larga persecución, los cazadores y el ñandú llegaron más allá del filo de la meseta, donde, tras un día de lluvia y sol, había aparecido un arcoíris. En ese momento, uno de los cazadores más resistentes logró acercarse al animal, sin embargo, éste, al sentirse acorralado, dio la media vuelta y emprendió su camino trepando sobre el arcoíris.

En un último intento de alcanzarlo, el cazador lanzó su boleadora, pero no obtuvo éxito. Al final del día. los cazadores tuvieron que regresar al campamento con las manos vacías, siendo la burla de sus compañeros.

Aunque nadie podría creer la forma en que huyó el ave, por la noche aparecieron nuevas estrellas en el firmamento, las cuales se consideran son las cuatro estrellas que forman una de las pisadas del animal al subir por el arcoíris. En cuanto a las boleadoras que el cazador lanzó no fueron encontradas, pero las hallaron en el cielo, dándoles el nombre de Cheljelén que son las archiconocidas Tres Marías.

https://www.skorpios.cl/blog/la-hermosa-leyenda-magallanica-la-cruz-del-sur/

Una cruz singular

Esta constelación ha recorrido un camino desde la astronomía en la cultura más importante del que probablemente usted esté enterado.

Su presencia coronando el cielo aquí en el Sur no solamente es de vital importancia por temas que van desde lo agrícola hasta los parámetros de navegación por lo que si le interesa, aquí tiene otra nota acerca de su reinado por estos lugares.

Su actividad simbólica se ejecuta diariamente desde hace mucho tiempo igual que su carácter imbatible y por eso está presente como una huella que tal vez le sorprenda por su vigencia pero, para ello; daremos un último rodeo.

Sujetos de Derecho Internacional Público

No se preocupe; no se ha cambiado el artículo que está leyendo ni se trata de un error de contenido.

Sosténgase un poco más.

En el 3200 AC existe el primer antecedente del Derecho Internacional Público en un tratado sobre las fronteras de las ciudades estado de Lagash y Umma, allí en Caldea.

Los tratados requieren al menos de dos sujetos de derecho internacional público y para no extender el objetivo al que nos dirigimos; repasemos los requerimientos de un Estado que es el principal sujeto en esta variante jurídica:

Se define al Estado, como la comunidad social jurídicamente organizada. Estado es un concepto político que se refiere a una forma de organización social, económica, política soberana y coercitiva, formada por un conjunto de instituciones que tiene el poder de regular la vida nacional en un territorio determinado. Usualmente, suele adherirse a la definición del Estado, el reconocimiento por parte de la comunidad internacional.

La última parte acerca del reconocimiento da perfectamente para un debate acerca de la denominada Astrología Mundial, pero resistiré una vez más, la tentación.

Así que necesitaremos un territorio y su población con lo que ya tendremos un primer formato de nación y luego por extensión las instituciones de organización y regulación.

Bien; ya estamos listos.

Sólo nos falta ahora los símbolos de un estado:

  • El escudo
  • La bandera
  • El himno

Se estará preguntando a dónde voy con este desvío (desvarío) jurídico.

Estoy tratando de postular que lo que nos aglutina como nación, contiene un derecho que nos enmarca.

Por ejemplo y para ser coherentes con nuestro hemisferio Sur, tomemos al gigante brasileño.

Vamos a reproducir su bandera:

Preciosa, ¿verdad?

Contiene varias estrellas (27), con algunas constelaciones y en el centro; nuestra Cruz del Sur.

Está presente Escorpio también a la derecha invertida.

A su vez, justo por encima de la cinta con la frase “ORDEM E PROGRESSO” se encuentra la Espiga (el alfa de Virgo). Esto es porque esa estrella representa al estado de Amazonas, el único que se encuentra al Norte del ecuador.

Si cree que el vocablo “ORDEM” se encuentra vinculado con Virgo, ciertamente ese es otro problema provocado sutilmente por los verbos del cielo.

La simbología de las estrellas presentes en el máximo símbolo patrio del Brasil es sumamente compleja; puede leer más aquí.

Tal vez esto sea una casualidad. Ensayemos en otros estado australes de primera magnitud.

¿Qué tal Australia y Nueva Zelanda?

Otra vez aparece la huella del ñandú.

Tal vez deba probar con el escudo del departamento de Colonia en mi país Uruguay ya que, al tratarse de un gobierno municipal sea diferente el asunto:

Bueno; está bien dejaré de insistir en el tema de la Cruz del Sur, solamente aportaré una última imagen, perteneciente a un grupo de personas manifestando en el estallido social de 2019 en Chile en Punta Arenas:

¿Curioso, verdad?

Las personas se identifican con la huella del ñandú en la bandera de la comuna de Punta Arenas como símbolo de la región en la que viven.

Sospecho que puede pensar ahora que hay más banderas con esta constelación.

Para facilitarle el trabajo de investigación, le dejo este enlace.

Conclusión

Cuando miramos por encima de nuestras cabezas al cielo nocturno, la Astronomía Cultural nos enseña que inevitablemente sentiremos la sensación de formar parte de un poder simbólico que nos contiene y nos une como grupo humano.

Esto define a su vez -en mi perspectiva- qué implica ser astrólogo.

Es enunciar los verbos del cielo más allá de la dimensión zodiacal para servir de curadores en nuestra comunidad de tal manera de mantener el patrimonio de las historias que habitan en el reino de las estrellas.

Nuestros niños tienen derecho a ello, porque esto forma parte de su identidad y nosotros eventualmente, tenemos la obligación de conocer los tesoros en el lenguaje que nos une con el Cosmos.


*Esta historia tiene similitudes en otros pueblos indígenas del Sur, por ejemplo en los mocovíes.

Si le ha interesado esta historia, aguardo sus comentarios más abajo en esta entrada o si prefiere puede enviar un email utilizando el formulario en la pestaña Contacto.

En los últimos años mis esfuerzos están dedicados a la integración de la vieja disciplina astrológica y el surgimiento de una nueva interdisciplina académica denominada Astronomía Cultural. A tales efectos le dejo este enlace hacia el sitio que reúne estas intenciones.

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